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Lezioni d'Italiano a Verona

He descubierto que estudiar idiomas no te sirve únicamente para comunicarte cuando viajas a un país determinado... De hecho, puedes viajar mientras estás estudiando. A mí me ha pasado. El otro día, sin ir más lejos, mientras repasaba mis apuntes de italiano, pude recorrer las calles de Verona. Volver a esta ciudad, después de seis años, ha despertado en mí muchos recuerdos...

Snaps_Verona



Io sono, tu sei, lui/lei è, noi siamo, voi siete, loro sono.
Ciao! Come stai? Di dove sei? Io mi chiamo Francesca, sono di Verona.


Este viaje tan peculiar me ha hecho redescubrir los encantos de la Verona histórica y acogedora, con sus edificios antiguos y sus tejados anaranjados. También he podido reencontrarme con Elisa, Fabiola, Oliver, Anglano y Cinzia. Pasear con ellos por la Piazza Bra. Sentarnos en un banco, frente a l'Arena, y hacer planes para asistir a alguno de los espectáculos que se van a celebrar en este anfiteatro.

Le signore desiderano? Io vorrei un cornetto, e lei un caffè machiatto.


Tomar un café con Elisa, cappuccino o macchiato, en una terraza de la Piazza delle Erbe. Reírnos de las nimiedades del día, y charlar durante horas, sin preocuparnos por nada más. Después, seguir dando vueltas, sin ningún rumbo fijo, por las calles antiguas de la ciudad.

Piazza Bra



Cinquantacinque. Cuarantacinque. Trentacinque. Venticinque. Quin... quindici. Quindici. Quindici.


Visitar los puntos turísticos mas típicos, como la la basílica de San Zenón, los jardines del Palacio Giusti, o el Teatro Romano. Pero, al mismo tiempo, volver a otros lugares, menos conocidos, y redescubrir lo especial de cada rincón. Como, por ejemplo, la vista de la ciudad que se tiene desde determinados puntos del Ponte Pietra.

Nuovo-vecchio, singola-doppia, bello-brutto, magro-grosso, alto-basso.


Visitar, también, el emblemático Castelvecchio y su Museo, durante el día. Recorrer il Ponte Scaligero de este castillo, al atardecer, y contemplar la silueta de los edificios de Verona, con el río Adigio bajo mis pies. Por la noche, caminar entre las luces tenues de la ciudad y entre las curiosas sombras que crean las paredes del castillo.

Casa de Julieta



Io faccio, tu fai, lui/lei fa, noi facciamo, voi fate, loro fanno.


Volver a la Casa de Julieta, y contemplar sus paredes, cubiertas de graffitis, en las que personas de todo el mundo han dejado testimonio de sus amores y desamores. Entrar en el patio, y admirar la estatua de Julieta, y el balcón... Ese balcón que Shakespeare convirtió en todo un símbolo del amor trágico.

Andare al ristorante. Andare in pizzeria. Andare a scuola. Andare a casa.


También he vuelto a recorrer las calles estrechas y empinadas que llevan a casa de Elisa, en la que nos espera el aroma de la pasta fresca recién hecha. Fue en esta casa, de hecho, donde aprendí a disfrutar de la cocina italiana. Después de un buen plato de ravioli (o quizá de tortellini) y de una larga y relajada sobremesa, Elisa y yo cogemos el autobús, para regresar al centro y seguir disfrutando de todo lo que esta ciudad tiene que ofrecer.

Noi prendiamo l'autobus e torniamo al centro della città.


Arena de noche



Puede que a primera vista Verona parezca una ciudad pequeña, muy corrientita, nada del otro mundo. Pero, más allá de los cuatro puntos turísticos más típicos, Verona tiene algo, un encanto especial... Un encanto que yo ya tuve la fortuna de descubrir en su día, y que hoy he podido recordar.

Ciao. Ci rivediamo, un altre giorno.
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